Una de las figuras científicas más importante de la España de posguerra fue José María Albareda Herrera. Nació en 1902 en la localidad zaragozana de Caspe, localidad donde su padre regentaba una farmacia. En la Universidad Central de Madrid, por expreso deseo familiar, se licenció en Farmacia (1922) y después, en Zaragoza, cumplió con su primera vocación científica y en la Facultad de Ciencias se licencia en Químicas.