Durante el siglo XVIII se construyeron jardines botánicos, centros que fueron de estudio e investigación que, a semejanza del madrileño, se ubicaron en México, pero también en, Guatemala, La Habana, Manila, etc. Así, gran parte de la flora hispanoamericana fue acogida físicamente o en espléndidos dibujos magníficamente ilustrados en el centro de referencia de la botánica hispánica, el Real Jardín Botánico de Madrid.