La ciencia del comportamiento como disciplina emerge, grosso modo, en los años cincuenta del siglo XX. Así, en 1951 se publica The Study of the Instinct, un texto de Niko Tinbergen que fue y sigue siendo clave en los estudios etológicos. Después, la Etología como disciplina recibió el impulso definitivo que le dio la concesión, en 1973, del Premio Nobel de Fisiología o Medicina a Konrad Lorenz (1903-1989), Nikolaas Tinbergen (1907-1988) y Karl von Frisch (1886-1982) “por sus descubrimientos sobre la organización y la obtención de patrones de comportamiento individuales y sociales".