En el nordeste de la provincia de Buenos Aires, en la República Argentina, se ubica la cuenca del río Luján, un lugar excepcional para estudiar geología y paleontología. En el siglo XVIII era un territorio de la Corona española. Pues bien, en las barrancas del río, el fraile dominico Manuel de Torres (1750-1817), interesado en los estudios de la Naturaleza, fue informado por el alcalde de la ciudad de Luján de la existencia de unos restos óseos que parecían tener una gran importancia.