Estamos en 1933, en plena Segunda República. Se había convocado una oposición para cubrir la plaza de jefe de servicio de neurología y psiquiatría en el Hospital Provincial de Madrid. Una vez más se iba a demostrar que el sistema español de oposiciones no funcionaba. En realidad, se manifestó descaradamente vergonzoso.
Soldado del espíritu, el investigador defiende a su patria con el microscopio, la balanza, la retorta o el telescopio
(Santiago Ramón y Cajal)
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18 febrero, 2022
Entre la política y las banderías: Villaverde y Rodríguez Lafora
Estamos en 1933, en plena Segunda República. Se había convocado una oposición para cubrir la plaza de jefe de servicio de neurología y psiquiatría en el Hospital Provincial de Madrid. Una vez más se iba a demostrar que el sistema español de oposiciones no funcionaba. En realidad, se manifestó descaradamente vergonzoso.
08 enero, 2022
Ciencia, profesores y oposiciones
Poco se
habla de la importancia del profesor en la formación científica de
una persona. Se valora mucho a un buen profesional y no se recuerda a los seres humanos que intelectualmente tuvieron mucho que ver en su formación. Desde
todos los puntos de vista tiene que haber una humilde relación entre
maestro y discípulo para que éste se vaya acercando a los saberes de aquél, de
manera que esta aproximación sea el punto de partida de la nueva investigación
y así, el alumno no perderá su tiempo en espacios intelectuales conocidos, de
investigación innecesaria por tanto, para al final conseguir, o no, superar a
su garante intelectual.
27 junio, 2018
Un científico por libre, Carlos Pau
El individualismo de la época renacentista, tan propio de los conquistadores, es apreciable en muchos hombres de ciencia. Y entiendo el individualismo, en este caso, como el de un hombre que trabaja solo, algo casi impensable en la actualidad. Pero en la España de entre siglos (XIX y XX) todavía hay científicos a los que le basta la ayuda de unas buenas revistas de la especialidad o unos libros escritos por personajes de reconocido prestigio. Se puede trabajar solo por numerosas razones: porque nadie le hace caso a uno, porque la compañía perturba el quehacer del hombre de ciencia, porque se tiene que manifestar ese espíritu anarquizante tan español...
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