Soldado del espíritu, el investigador defiende a su patria con el microscopio, la balanza, la retorta o el telescopio (Santiago Ramón y Cajal)

22 octubre, 2026

Vidas paralelas, de Barcelona a Nueva York

 

La ampliación de su formación en el extranjero de los mejores científicos españoles fue una constante que, con mayor o menor frecuencia, se consolidó en el siglo XX y se ha mantenido desde entonces. Muchos científicos desarrollaron su formación fuera de España o iniciaron en el extranjero un aprendizaje muy diferente del que habían adquirido en nuestro país.

Barcelona al inicio del siglo XX

Jordi Folch Pi consiguió un buen bagaje experimental, ajeno a lo estrictamente académico, con su primo Augusto Pi Sunyer; después, marchó becado al Instituto de Rockefeller de Nueva York  para trabajar con un importante bioquímico estadounidense, de origen holandés, Donald D. Van Slyke.

Jordi Folch 

El Rockefeller neoyorquino era en aquellos años un lugar de referencia en la investigación médica y biológica y en él estuvieron grandes científicos extranjeros y algunos españoles como el ya citado Folch y Durán Reynals.

Durán tuvo una actividad científica paralela a la de Folch, en el sentido de que, formado en España, trabajó fuera de nuestro país, primero en el Instituto Pasteur de París con dos científicos franceses de origen ruso: el biólogo e inmunólogo nacido en Odesa, Alexandre Besredka (1870-1940)  y el biólogo y médico de Minsk, Eugène Wollman (1883-1943). Después estuvo, como Folch, en el Rockefeller neoyorquino y, finalmente, desarrolló su vida científica en los Estados Unidos.

Jordi Folch Pi nació en Barcelona en 1911. Eras hijo de un abogado y una maestra y después de cursar los estudios medios en el Liceo Francés de Barcelona relizó los superiores en la Facultad de Medicina de la Universidad de su ciudad natal.

Era primo del fisiólogo Augusto Pi Sunyer (1879-1965), con el que completó su formación en el Instituto de Fisiología de Barcelona que fundara el primero. Con otro primo, el bioquímico César Pi Sunyer (1905-1997), trabajó como ayudante y juntos publicaron varios trabajos sobre la síntesis del glucógeno.

También realizó estudios sobre la glucemia y el metabolismo de ácido láctico con el médico Rosendo Carrasco Formiguera (1892-1990), la persona que más influyó en Folch para que se dedicara a la investigación científica. Este profesor le puso en contacto con Francisco Duran-Reynals, por entonces bioquímico del ya mencionado Instituto de Rockefeller en Nueva York. Así las cosas, en 1934 y gracias a una beca del consistorio barcelonés y del gobierno catalán, en ese centro aprendió bioquímica.

Sus primeras investigaciones en el Instituto de Rockefeller trataron sobre alteraciones hormonales de la hipófisis. Allí realizó trabajos que lo llevaron a diseñar procedimientos de naturaleza bioquímica. Su autoridad científica le hizo recalar, en 1944, en la dirección del Laboratorio de Investigación Científica del McLean Hospital y como profesor adjunto de Química Biológica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard. En este centro diseñó un importante programa de investigación sobre la bioquímica del sistema nervioso descubriendo un componente de la mielina del Sistema Nervioso Central que fue denominado proteolípido de Folch-Lees (en honor del español y de Marjorie V. Lees). 

En cualquier caso, Folch-Pi fue reconocido internacionalmente como uno de los más importantes investigadores en neuroquímica y uno de los promotores de la creación de la Sociedad Internacional de Neuroquímica.

Sus numerosos trabajos de investigación aparecieron en las revistas de la especialidad más prestigiosas y recibió numerosas distinciones a lo largo de su vida: perteneció a la Academia Americana de Artes y Ciencias (1956), a la Academia Nacional de Ciencias (1978), fue profesor honorario de la Facultad de Medicina en la Universidad de Barcelona, doctor honoris causa de las Universidades de Montpelier y Santiago de Chile, etcétera.

Jubilado en 1977, siguió ejerciendo como profesor emérito de Neuroquímica y permaneció activo como bioquímico honorario en el Hospital McLean hasta su fallecimiento, acaecido en octubre de 1979 en Boston, Massachusetts. 

Hospital McLean

Francisco Durán Reynals nació en 1899 en Barcelona. Cursó el bachillerato en el Colegio Balmes de las Escuelas Pías y después la carrera de Medicina en la Universidad de Barcelona. En un primer momento no se incorporó al ejército porque realizó el pago de la cuota de exención pero, tras el tras “Desastre de Annual” y siendo todavía universitario, tuvo que interrumpir los estudios al ser enviado, durante seis meses, a la guerra de Marruecos como soldado de Sanidad. 

Francisco Durán Reynals

En 1924 ingresó en el Laboratorio Municipal de la ciudad, que a la sazón dirigía Ramón Turró y Darder (1854-1926). En este centro había estado durante su etapa universitaria y en él realizó algunas investigaciones de forma que, en 1919, presentó su primer trabajo científico en una sesión de la Societat de Biologia de Barcelona, que apareció en las Mémoires de la Societé de Biologie de París. Ese año obtuvo una beca de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas para trabajar en el parisino Instituto Pasteur.

En 1926 consiguió otra beca de la sección catalana de la Liga Española contra el Cáncer para investigar en Nueva York con el científico James B. Murphy en  el Rockefeller Institute for Medical Researches,  donde estuvo doce años, después de los cuales pasó a la Universidad de Yale, centro en el que permaneció hasta su fallecimiento.

En 1932 el científico catalán quiso volver a España y fundar un centro de investigación biomédica que se llamaría “Instituto Miguel Servet para el estudio del cáncer y de otras enfermedades de etiología desconocida”. Durán pensaba que las ayudas económicas para su proyecto podrían venir de la Fundación Rockefeller, del gobierno municipal de Barcelona y de la Generalitat de Cataluña. El propósito del barcelonés no cuajó porque hubo discrepancias entre la orientación investigadora que le quería dar el centro americano y la orientación práctica de la política catalana. Después, el inicio de la Guerra Civil hizo el resto. 

Sus investigaciones en el Rockefeller fueron inicialmente en el sarcoma de las gallinas (de Rous). Durán descubrió que al añadir extractos testiculares a la solución que actuaba como material infeccioso incrementaba el poder infeccioso de los virus. Durán lo denominó “factor T”, porque se encontró por primera vez en los testículos y el trabajo apareció, en 1928. Después, en 1939, E. Chaik y E.S. Duthie, en un artículo que vio la luz en Nature, identificaron el factor T, entonces conocido como “factor de Reynals”, con la enzima hialuronidasa. Más tarde, en 1943, publicó otro trabajo fundamental que explicaba la importancia de esta enzima en la fertilización del óvulo de los mamíferos.

Durán publicó más de 160 artículos científicos en publicaciones de gran prestigio internacional.

La documentación personal de Durán Reynals fue cedida por su esposa, la también investigadora María Luisa Ayala, a la Countway Library de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, ya que consideraba que la de Yale no había tratado bien a su marido.

Falleció en New Haven, Estados Unidos, en 1958.

 


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