Del matrimonio entre Juan II de Castilla e Isabel de Portugal nacía, el 22 de abril de 1451, en la población de Madrigal de las Altas Torres (ubicada en la actual provincia de Ávila), Isabel de Castilla, Isabel La Católica de la que escribió el marqués de Santillana: “Dios vos faga virtuosa, Reina bien aventurada, quanto vos fizo fermosa”.
Antes de acercarnos
a los partos de la reina conviene indicar que la mayor parte de los “físicos”
de la corona eran judíos (después judeoconversos o cristianos nuevos), lo que
no es de extrañar ya que en un documento de1477 se lee: “todos los judíos de
mis reinos son míos e están so mi protección e amparo, e a mi pertenece de los
defender e amparar e mantener en justicia”.
Del matrimonio de los Reyes Católicos nacieron vivos, en diferentes poblaciones de la geografía española, cinco hijos: Isabel, Juan, Juana, María y Catalina.
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| Isabel, primogénita de los Reyes Católicos |
En 1469 Isabel se casó con Fernando de Aragón en el Palacio de los Vivero de Valladolid y el primer embarazo se produce el año siguiente de la boda. El parto fue en el palacio de los Condes de Buendía, en la localidad palentina de Dueñas, vigilado por el que fuera médico de cabecera de la reina, Juan Rodríguez de Toledo, y asistido por unas parteras. El médico, de posible origen converso, dejó su cargo como profesor de la Universidad de Valladolid y desde 1475 hasta su fallecimiento se dedicó exclusivamente los reyes: era “físico de Sus Altezas” y uno de los escasos invitados que acudieron a los esponsales de Fernando e Isabel en Valladolid.
Era frecuente
que al parto asistieran miembros de importancia de la corte, una práctica que
venía impuesta desde la época de la madre de don Pedro el Cruel, que fue acusada
de hacer pasar como hijo suyo al de una mujer judía. Además, se daban otras
peculiaridades en estos partos: el que fuera secretario regio y cronista
Hernando del Pulgar dio fe del modo de ser de la reina en un momento tan
doloroso dejando constancia de que tapó su rostro con un velo tupido: “Guardaba
tanto la continencia del rostro que, aún con los dolores del parto, encubría su
sentimiento, e forzábase a no mostrar ni decir la pena que en aquellas horas
sienten o muestran las mujeres”. Nació en este parto una niña a la que pusieron
por nombre Isabel que se casaría con Alfonso de Portugal.
Cinco
años más tarde, al iniciarse el verano de 1475, en la población abulense de
Cebreros, a la reina embarazada se le presentan unas contracciones abdominales
durante la noche y un importante sangrado vaginal que finaliza con la expulsión
de un feto varón de pocos meses. Como su esposo deseaba un niño, la reina hace
jurar a su médico de cámara que nunca contaría este percance a su esposo; no
obstante, Fernando se enteró del suceso, pero no por el galeno.
El malogrado
embarazo de Isabel fue tratado por el médico Lorenzo Badoz (o Badoç), consejero
del Rey Católico; formaba parte de una tradición de médicos judíos,
expertos en asuntos de naturaleza ginecológica. La reina solicitó sus servicios
porque, desde que diera a luz a Isabel, no se había quedado preñada y la corona
necesitaba un varón. El caso es que el Lorenzo Badoz tuvo un comportamiento muy
riguroso con Isabel y al conocer los viajes a caballo de la reina los hizo
responsables del aborto antes dicho.
Este médico, al tener noticia en 1477 del siguiente embarazo de Isabel, le prohíbe viajar de Sevilla a Jerez de la Frontera en caballerías, recomendando la ruta a través del río Guadalquivir con desembarco en Sanlúcar de Barrameda. Finalmente, en junio de 1478 nació en la ciudad hispalense un varón, el príncipe Don Juan, y el parto fue asistido por una partera vecina de Feria conocida como “la Herradera” (esposa del herrador de esa localidad sevillana); la nodriza del nuevo príncipe fue una dama llamada María de Guzmán. Igual que en el parto precedente, fueron testigos del mismo personajes importantes designados por el rey, e Isabel cubrió su cara con un velo y mandó apagar los candelabros de la estancia. Sin embargo, los problemas clínicos del recién nacido, entre los que estaba el labio leporino (con un paladar muy afectado) condicionaron su existencia. Su salud escasa se mantuvo durante su vida de manera que los médicos de la Corte utilizaron tónicos vigorizantes entre los que estaba el “extracto de tortuga”, lo que supuso una gran preocupación en la casa real para proveerse de estos reptiles. Murió en Salamanca a los veintiún años a causa de unas fiebres.
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| Único hijo varón de Isabel y Fernando |
El rey
Fernando considera que el embarazo y parto, se deben a la habilidad de Badoz y ordena
la entrega de sueldos al médico, e incluso, cuando falleció, a su viuda e hija.
De nuevo
Isabel se queda embarazada: a los ocho meses del parto de Juan y después de un
viaje desde Guadalupe a Toledo, en noviembre de 1479 y en el Palacio de Cifuentes
da a luz una niña a la que se puso el nombre de Juana (a la que se apodó “La
Loca”). A diferencia de los hijos precedentes fue amamantada por su madre.
En marzo
de 1482 Isabel marcha de Aragón a Medina del Campo, en ruta hacia Granada. Las crónicas de la época nos dicen que estaba
“preñada y trabajada de tanto camino”, y como tenía más molestias en este
embarazo que en los anteriores sospechó que, acaso, pudiera tratarse de un
embarazo gemelar. La sospecha era correcta y en Córdoba ocurrió el parto, en
plena guerra contra Boabdil. No fue nada raro que el mismo se adelantara ya que
los viajes de Isabel y el hecho de un parto doble lo propiciaron. El resultado
del alumbramiento fue una niña con un peso inferior al normal, la infanta María
(que casaría con el rey Manuel de Portugal, “El Afortunado”). La hermana gemela
nació muerta, fallecimiento que se produjo unos cuantos días antes del parto.
Dado que
los historiadores no se ponen de acuerdo, el último parto de la reina se
produjo en diciembre del año 1845 o en enero del año siguiente. Tuvo lugar en
el palacio del Cardenal Mendoza, en la localidad de Alcalá de Henares. Dio a
luz a Catalina, la preferida de su padre, que después casó con Enrique VIII de
Inglaterra. 
Catalina, la útima hija de los Reyes Católicos


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