Soldado del espíritu, el investigador defiende a su patria con el microscopio, la balanza, la retorta o el telescopio (Santiago Ramón y Cajal)
Mostrando entradas con la etiqueta Anatomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anatomía. Mostrar todas las entradas

02 noviembre, 2013

El Libro de la anothomia del hombre, de Montaña de Monserrate

En el siglo XVI, en 1551, se edita en Valladolid un libro fundamental en la historia de la ciencia española: Libro de la anothomia del hombre. El primer libro escrito es castellano sobre este asunto.
De su autor, Bernardino Montaña de Monserrate (ca.1480-1558), tenemos noticias vagas: probablemente nació en Barcelona y estudió en Francia o Italia. No obstante, sabemos con seguridad que residió en la ciudad de Valladolid, que fue catedrático de Anatomía de su Universidad y que estaba en la ciudad del Pisuerga porque era médico del emperador Carlos V desde 1537.

05 abril, 2011

El ciego descrito por Andrés Laguna

Andrés Laguna (ca. 1510-1559) fue un médico segoviano, de familia judeoconversa, que tuvo en su época una excelente reputación por su saber. Su formación intelectual la adquirió en la Universidad de París, centro que conservaba por aquel entonces las esencias de la medicina tradicional, esto es, era un lugar poco abierto a aquellos conocimientos que fueran diferentes de los que podían encontrarse en los textos del médico por excelencia: Galeno.
Laguna ejerció su profesión en muchos lugares de Europa: Inglaterra, Países Bajos, Francia, Italia, etc. Aunque su obra más conocida fueron los comentarios que hizo a la Materia medica de Dioscórides, también escribió un texto de anatomía titulado Anatomica methodus (1535) en el que criticaba la forma tradicional de la época de enseñar esta disciplina científica. En el siglo XVI, el “barbero”, ignorante en asuntos anatómicos, realizaba la disección pero carecía de conocimientos para explicar lo que estaba realizando. Laguna escribe contra esta situación, antes que el gran impulsor de la reforma de los estudios anatómicos de su tiempo: Andrés Vesalio (1513-1564). Laguna habla del ciego de esta manera:
“… o monóculo que es, sin duda alguna, el intestino que aparece más lleno de heces.  Se le denomina ciego porque parece tener un solo orificio de entrada y también de salida, aunque en realidad tiene dos muy pequeños que no están distanciados, sino situados uno al lado de otro.  Muchos, en efecto, han creído que tenía un sólo orificio y que su forma era la de un falso intestino, pensando que pendía como un vientre relleno en cuyo fondo no existía abertura. No obstante, quien desee conocer con rigor el ingenio de la naturaleza, conviene que diseque incluso las partes más sucias y que examine con sumo cuidado su posición, formas, número y consistencia. Cuando se realizaba en París una anatomía del cuerpo humano y todos los estudiantes de medicina compañeros míos y también los barberos que estaban encargados de disecar se apartaron del cadáver a causa del hedor de los intestinos y continuaron pensando que el intestino ciego, al que ni siquiera habían dirigido los ojos, tenía un sólo orificio, yo, tomando un escalpelo, lo disequé y con un palito mostré claramente a todos dos orificios situados en el mismo lugar, uno de ellos de entrada y el otro de salida.  Había leído en Mondino, no tan ignorante como tosco, que era tal como lo comprobé ocularmente.”

05 noviembre, 2010

Amusco y la circulación pulmonar

Juan Valverde de Amusco (ca. 1525-ca. 1588) fue un médico del siglo XVI nacido en la localidad palentina a la que hace referencia su segundo apellido. Estudió en Padua y en Pisa, donde tuvo como maestro de anatomía a Realdo Colombo (1516-1559). En Roma ejerció la docencia en el hospital del Espíritu Santo, colaboró con su maestro en el arte de la disección anatómica y publicó en 1556 la obra que lo ha inmortalizado, la famosa Historia de la Composición del Cuerpo Humano.
Hay que tener en cuenta que el tratado del médico de Amusco fue la obra de anatomía que tuvo mayor difusión en la Europa del siglo XVI: sabemos con seguridad que fue traducida al italiano en 1559 y que desde 1586 hasta 1608 vieron la luz en Venecia al menos cinco ediciones, una en latín; es más, en el siglo XVIII se tradujo al griego.
 Es preciso decir que Valverde describe, en su libro citado antes, la circulación pulmonar. Si tenemos en cuenta la fecha de publicación del libro (1556), no puede atribuírsele la prioridad en el descubrimiento; tres años antes había aparecido la primera descripción de la circulación pulmonar en una obra teológica, la Christianismi Restitutio de Miguel Serveto (1511-1553). Sin embargo, es muy probable que la mayor parte de los científicos de su tiempo que supieran de la existencia de la circulación menor lo hicieran en el libro de Valverde, muy difundido en su tiempo, antes que en una obra de teología.