Soldado del espíritu, el investigador defiende a su patria con el microscopio, la balanza, la retorta o el telescopio (Santiago Ramón y Cajal)

08 septiembre, 2016

La expedición a Guinea y Gustavo Pittaluga

En España recordamos historias de nuestro pasado que no tienen ninguna importancia cultural. Cualquier badulaque intelectual tiene su “sitio”, pero los grandes personajes de la ciencia y de la técnica pasan a un segundo plano en el mejor de los casos, porque lo frecuente es que se les ningunee.
El científico Pittaluga es una de estas importantes personalidades que casi nadie conoce, aunque su historia es mucho más interesante que la de las palmeras nevadas.

En 1876 nació en Florencia Gustavo Pittaluga Fattorini, el personaje protagonista de este artículo.
 Fue una personalidad científica muy importante en lo que a higiene sanitaria se refiere en la España del primer tercio del siglo XX. Se había licenciado en Medicina (1901) en la Universidad de Roma y durante tres años y hasta 1902 adquirió una importante formación biológica con el zoólogo Giovanni Battista Grassi (1854-1925), que había descubierto el mosquito Anopheles, responsable de la propagación del paludismo. Poco después vino a España para estudiar esta enfermedad en Barcelona, Madrid, Valencia, Guadalajara y las islas Baleares y fijó su residencia en nuestro país, donde se casó con una española y se nacionalizó español en 1904.
En el XIV Congreso Internacional de Medicina que se celebró en Madrid en julio de 1903 intervino como ponente con un trabajo titulado “Etiología y epidemiología del paludismo”, investigación en la que se mostraba por primera vez un mapa de la distribución endémica del paludismo en España.
En nuestro país realizó su tesis doctoral que publicó en 1905 con el título “Sobre el mecanismo patogénico de los síndromes sueroterápicos”.

Muy pronto se le reconocieron sus conocimientos y fue nombrado en 1905 Jefe del Servicio de Desinfección y dos años después Jefe de la Sección de Parasitología del Instituto Nacional de Higiene de Alfonso XIII.
Quizás, el aspecto más importante de su brillante labor científica sea la participación como director de una expedición científica realizada al territorio español en el golfo de Guinea.
 La enfermedad del sueño es una patología que a principios del siglo XX producía una gran mortalidad en las poblaciones nativas del África ecuatorial. Esto motivó una gran preocupación de los gobiernos de las naciones coloniales al iniciarse ese siglo lo que fue la razón principal de la organización de expediciones científicas por parte de investigadores ingleses (Dutton y Castellani 1901-1903), franceses (1906-1908), portugueses y alemanes (Koch 1907), etc. con el fin de estudiar la dolencia.
España poseía las islas de Fernando Poo (hoy Bioko) y Annobons del golfo de Guinea desde 1778, pero hasta 1900 España no obtuvo el estatus de colonia para el territorio continental de Guinea Ecuatorial, que había sido protectorado español desde 1885.
En 1909, la influyente personalidad de Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), a la sazón director del Instituto Nacional de Higiene de Alfonso XIII, propone al gobierno de Antonio Maura la creación de una expedición científica con el fin de conocer las enfermedades que se manifiestan en las colonias españolas en el golfo de Guinea, entre las que se encuentra la enfermedad del sueño, la malaria, la disentería amebiana y otras. Las colonias son muy insalubres y el personal sanitario que trabaja en los hospitales coloniales no tiene una buena formación en las técnicas microbiológicas modernas y carece de laboratorios idóneos. No es, por tanto, extraño que en esta situación las colonias españoles no sean un lugar muy apropiado para la explotación, agrícola, pecuaria o de otra índole.
Así las cosas, se creó una Comisión científica para estudiar las enfermedades de la colonia española desde el punto de vista clínico, explicar sus causas, proponer su terapéutica y prevención, formar científicamente a los médicos de la colonia y crear algún laboratorio con dotación adecuada de personal e instrumental.
Fuente: https://es.wikipedia.org
Al frente de la Comisión se nombró a la personalidad científica más adecuada, de acuerdo con su formación científica: Gustavo Pittaluga; además, fueron miembros de la misma dos personas de la Sección de Parasitología del Instituto Nacional de Higiene: Luis Rodríguez Illera y Jorge Ramón Fañanás (1885-1938), hijo de don Santiago.
La Comisión partió de Madrid el 28 mayo de 1909 y dos días después, desde Cádiz salieron hacia el golfo de Guinea y llegaron a Fernando Poo el 15 de junio. La expedición duró cuatro meses en los que recorrieron muchos kilómetros y visitaron numerosos poblados. Describieron la naturaleza, clima, estudiaron las agua, corrientes y estancadas, las condiciones de vida de los naturales, etc. Investigaron la morbilidad de las enfermedades parasitarias tropicales (filariosis, malaria, amebiasis, etc.), atendieron a enfermos, se examinaron hematológicamente más de 200 pacientes, a muchos de ellos se les hizo un estudio de heces y se realizó la autopsia a tres fallecidos a causa de la enfermedad del sueño durante el viaje. Se investigó sobre el ciclo vital de algunos insectos, la hematología de diferentes animales, salvajes y domésticos, se estudió como mejorar las condiciones higiénicas de algunas poblaciones como Bata, etc.

La historia de Pittaluga continuó en la Península, su prestigio científico aumentó considerablemente, participó en política y se fue de España al finalizar la Guerra Civil. Falleció en La Habana en 1956.

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