Soldado del espíritu, el investigador defiende a su patria con el microscopio, la balanza, la retorta o el telescopio (Santiago Ramón y Cajal)
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28 mayo, 2026

Francisco Hernández, un sabio en Nueva España (I)

 

Francisco Hernández nació en 1517 en la localidad toledana de Puebla de Montalbán y después de estudiar Medicina en la Universidad de Alcalá de Henares ejerció su profesión en Torrijos y en uno de los centros de más categoría médica de la España del siglo XVI, los hospitales del Monasterio de Guadalupe, en los que realizó disecciones de cadáveres. Hernández se codeó con lo más granado de la intelectualidad de la época, fuera científica o no.

27 mayo, 2018

Ciencia en África

Entre noviembre de 1884 y febrero de 1885 se celebró, en la actual capital alemana, la que se denominó  Conferencia de Berlín con la finalidad de solventar las numerosas dificultades que implicaba la expansión colonial en el continente africano. Fue convocada conjuntamente por Alemania y Francia y asistieron a la misma, además de las naciones convocantes, Austria-Hungría, Bélgica, Dinamarca, España, EE.UU., Gran Bretaña, Holanda, Italia, Portugal, Suecia, Noruega y Turquía. No hubo representación alguna de los países africanos.

08 septiembre, 2016

La expedición a Guinea y Gustavo Pittaluga

En España recordamos historias de nuestro pasado que no tienen ninguna importancia cultural. Cualquier badulaque intelectual tiene su “sitio”, pero los grandes personajes de la ciencia y de la técnica pasan a un segundo plano en el mejor de los casos, porque lo frecuente es que se les ningunee.
El científico Pittaluga es una de estas importantes personalidades que casi nadie conoce, aunque su historia es mucho más interesante que la de las palmeras nevadas.

13 septiembre, 2015

Isabel Sendales, protagonista de la historia

Es conocido que la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna tuvo como razón de ser la de frenar la situación sanitaria que había generado la viruela en todos los territorios hispánicos. 
El naturalista y médico Francisco Xavier Balmis Berenguer (1753-1819) fue el director de la Expedición, acaecida desde el inicio de 1804 hasta 1806, que se convirtió en el más importante episodio de política sanitaria realizado por la Corona española en el siglo XIX y la primera expedición sanitaria de la historia.

13 marzo, 2014

Francisco Javier Balmis


Os presento un vídeo de la Fundación Balmis: 
 (http://www.balmis.org/)
 sobre el personaje que da nombre a la misma: Francisco Javier de Balmis y Berenguer (1753–1819), militar y cirujano de la corte de Carlos IV y la persona más importante de la famosa  Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, que se realizó a las colonias españolas de América y Filipinas para difundir la vacuna de la viruela: 

http://www.youtube.com/watch?v=9E8PryJdN54&noredirect=1











15 marzo, 2011

Las expediciones del XVIII

Uno de los aspectos más sobresalientes de la ciencia del siglo XVIII español lo constituyen las expediciones científicas. Aunque no se limitaron a esa época, es durante ella cuando la actividad expedicionaria se expresa de una forma más sobresaliente. La segunda mitad del siglo XVIII supuso un fortalecimiento de la monarquía de una manera política y no militar. En efecto, en las tierras americanas se produjo un proceso de “neocolonización” por obra de muchos hombres de ciencia, fue un lugar de destino de científicos españoles (y extranjeros) que iban a inventariar la riqueza florística, zoológica, mineral... de las comarcas allende el Atlántico, porque allí había una riqueza que podía hacer grande a la monarquía: quina, pimienta, clavo, café...
Hay un empeño de los gobiernos ilustrados por promover el estudio y conocimientos de las Ciencias de la Naturaleza; en este sentido, en los Anales de Historia Natural se decía que el gobierno está “ocupado siempre en contribuir a la perfección de esta inmensa obra ha enviado sujetos instruidos a registrar las dilatadas regiones de sus dominios; ha destinado a otros a viajar por la Europa y a tratar con los primeros sabios de las ciencias naturales; ha establecido depósitos y establecimientos análogos a cada una; y ha costeado la publicación de nuestros descubrimientos”.
Tanto la Corona como la iniciativa privada patrocinan expediciones. Son muchas las que tuvieron como finalidad la historia natural: botánica, zoología, geología, etnografía, etc.; también las hubo geográficas: hidrografía, astronomía, geoestrategia, etc.; por último, un conjunto de expediciones tuvo un asunto diverso: médico, de fomento de la agricultura, comercio, etc.
Durante los reinados de Carlos III y de su sucesor en el trono, se organizaron importantísimas expediciones científicas: en Chile y Perú estuvieron entre 1777 y 1788 Hipólito Ruiz (1752-1816) y José Pavón Jiménez (1754-1840); al Reino de Nueva Granada, entre 1783 y 1808, fue José Celestino Mutis y Bosio (1732-1808); en Nueva España anduvieron entre 1787 y 1803 Martín de Sessé y Lacasta (1751-1808) y Vicente Cervantes (1755-1829); Alejandro Malaspina (1754-1809) fue director de un amplio proyecto de estudio, durante 1789 y 1794, de la costa occidental del continente americano y de vastas zonas del océano Pacífico; y, en fin, un gran número de españoles era partícipe de uno de los períodos científicos más fructíferos de nuestra historia. En muchos casos, los datos que proporcionaron sobre los naturales de aquellas tierras fue la fuente de la que bebieron los grandes antropólogos extranjeros del XVIII.
En 1811, cuando la actividad científica española empezaba a detenerse, uno de los más importantes naturalistas de todos los tiempos, Alexander von Humboldt (1769-1859), escribía, en el Ensayo político sobre el reino de Nueva España y en relación con la botánica, lo siguiente: “Ningún gobierno europeo ha invertido sumas mayores para adelantar el conocimiento de las plantas que el gobierno español. Tres expediciones botánicas, las de Perú, Nueva Granada y Nueva España, han costado al Estado unos dos millones de francos. Además se han establecido jardines botánicos en Manila y las islas Canarias. La comisión encargada del trazado del canal de Güines recibió también la misión de examinar los productos vegetales de la isla de Cuba. Toda esta investigación, realizada durante veinte años en las regiones más fértiles del nuevo continente, no sólo ha enriquecido los dominios de la ciencia con más de cuatro mil nuevas especies de plantas; ha contribuido también grandemente a la difusión del gusto por la Historia Natural entre los habitantes del país”.