El pintor valenciano Joaquín Sorolla Bastida (1863-1923) fue un artista muy prolífico que desde 1889 se instaló en Madrid y que destacó como retratista. Con sus pinceles plasmó a lo más importante de la cultura española de su tiempo: más de 700 retratos. Pintó al rey Alfonso XIII, al novelista Benito Pérez Galdós, al poeta Antonio Machado, al político Emilio Castelar... y a un buen número de científicos.
Algunos de los hombres de ciencia que
plasmó en sus lienzos son sobradamente conocidos: los retratos de José
Echegaray, Santiago Ramón y Cajal, Gregorio Marañón, Luis Simarro, etc. figuran
entre lo mejor del valenciano. Menos populares son los médicos, de los que voy
a referir a continuación algunos de los aspectos más destacados de su labor.
En 1887 pintó a Rafael Cervera Royo
(1828-1898). Licenciado en Medicina por la Universidad de Valencia, Cervera era
doctor en Medicina interesado en la oftalmología. Hombre muy polifacético que
se interesó también por la política (entre 1869 y 1890 fue diputado y senador)
y poseía una colección de unas doscientas mil monedas que en 1902 fue vendida a
M. Hungtinton, fundador de The Hispanic Society of America. Las monedas se
encuentran en la actualidad en The Numismatic Society of America.
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Rafael Cervera Royo |
En 1905 pintó al doctor Jaime González Castellano (1832-1917), médico de Jávea que se dedicó a estudiar a los enfermos de lepra de la comarca, donde la enfermedad era endémica. Jugó un papel fundamental en la apertura, en 1909, del Sanatorio de Fontilles.
Jaime González Castellano |
En 1907 retrató a Joaquín Decref y Ruiz (1864-1939). Nacido en La Habana, cuando falleció su padre vino a la Península, a Sevilla, y después marchó a Madrid para realizar los estudios de Medicina. Se interesó por una especialidad novísima: la rehabilitación física. Así que hizo varios viajes de formación por el continente europeo para ampliar conocimientos de ortopedia, radiología, etc.
En 1889 creó el Instituto de
Mecanoterapia de Madrid (Instituto de Física Terapéutica, Ortopedia y
Radiografía) y en la Universidad Central de Madrid, en la segunda década del
siglo impartió unos cursos de
kinesiterapia y mecanoterapia, lo que en la actualidad incorporaríamos a la
fisioterapia. Diseñó varios aparatos para facilitar el movimiento de las
extremidades. Su obra más importante es de 1914 y es Kinesiterapia.
Manual de técnica de amasamiento y Gimnasia Médica y sus aplicaciones a las enfermedades
del aparato locomotor.
Asimismo, escribió una obra titulada
como A las madres: las deformidades de
los niños (1908), que recuerda otra en lienzo pintada por el valenciano — para la Exposición Universal de París de 1900— y titulada Triste herencia.
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Joaquín Decref y Ruiz |
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Triste herencia |
En su etapa valenciana, la más importante desde el punto de vista científico, se ocupó de la farmacología y publicó varios trabajos sobre productos curativos naturales, medicamentos químicos, y otras sustancias. Gimeno incorporó todas las novedades de su tiempo a su Tratado elemental de terapéutica (1877).
Se interesó por la política y entre sus numerosos cargos hay que destacar los de ministro: de Instrucción Pública y Bellas Artes (en 1906 y en la etapa 1911-12), de Marina (1913 y 1917-18), de Estado (1916-17), de la Gobernación (1918-19) y de Fomento (1919-1920). También fue consejero de Estado (1918-1920).
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Amalio Gimeno Cabañas |
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