Pedro Juan de Lastanosa nació en 1527 en Monzón (Huesca) en el seno de una familia muy numerosa: era el pequeño de veintiún hermanos. Una familia que marchó de ese municipio a Huesca porque no pudieron sufrir la presión de sus vecinos que los acusaban de conversos.
Estudió en Huesca, Alcalá de Henares,
Salamanca, París y Lovaina, y fue descrito como "varón mui docto, assi en
las buenas letras, Mathemáticas como en la Theologia". Y es que Lastanosa
tuvo una importante biblioteca en la que no sólo había libros de arquitectura,
ingeniería o matemática, sino de todos los intereses, algo característico en un
intelectual del Renacimiento. De hecho, su biblioteca madrileña, junto con la
de su familia oscense, fue una de las más numerosas y de asunto más variado de
la España del siglo XVI. Cuando falleció, en el inventario de sus bienes se da
cuenta de quinientos cincuenta libros.
Con su maestro Jerónimo Girava o Hierónimo Girava (¿?-1556), el que fuera cosmógrafo e ingeniero de Carlos V, marchó a Bruselas en 1553 y después a Italia. Con él, Lastanosa realizó la traducción del latín de los Dos libros de la Geometría practica del famoso cartógrafo y matemático francés, profesor de Matemáticas en París, Oroncio Fineo o Finé (1494-1555).
![]() |
Dos libros de la Geometría practica |
Esta es una de las dos obras conservadas
del oscense. La otra es un discurso dirigido a la Católica Real Majestad, a
requerimiento del virrey de Nápoles, fechado en 1559. Así, en Nápoles,
Lastanosa fue nombrado ingeniero de obras hidráulicas y escribió el Discurso de las aguas de Selino, con el
que solucionaba la traída de aguas a la ciudad y la restauración de sus
acueductos. Se trataba de reutilizar el acueducto de la época romana,
denominado acueducto Claudio, que transportaba las aguas del Serino y a través
de casi 77 km llegaba hasta Nápoles.
El Discurso
se encuentra en el contexto de las relaciones entre España e Italia en el siglo
XVI, concretamente en el virreinato español en Nápoles. Así, técnicos de este
territorio trabajaban en España y españoles hacían lo propio en Italia. Baste
el ejemplo de Juan Bautista de Toledo (1515-1567) que trabajó en Florencia,
Roma y Nápoles y en 1559 vino a Madrid en calidad de arquitecto regio para diseñar
y construir el Real Monasterio de El Escorial y su entorno.
El Discurso
de Lastanosa se basa en reconocer la importancia del agua en el desarrollo de
la cultura e industria de las ciudades; se queja del gran número de poblaciones
que no tienen agua por falta de medios y personas capaces. Por eso en la obra
da argumentos históricos, técnicos, económicos, sanitarios y de otra
naturaleza: “Beberíase muy buen agua, con [lo] que habría menos enfermos, y así
[se] vendrían a ahorrar los trabajos que la pobre gente con las enfermedades
pierde, y serían menores los gasto en médicos y medicinas”;
Señala que si hay agua suficiente se
pueden construir molinos, con lo que no habría que moverse a otros lugares para
moler y “con las agua perdidas habría singular aparejo para el ejercicio de
hacer paños, cueros y tinturas: que no pocas riquezas suelen acarrear a las
ciudades”.
El aragonés conocía la sección de los conductos y había medido la pendiente por lo que no encontró problemas técnicos para realizar su obra. Sin embargo, ésta no fue suficiente para abastecer a una población napolitana que aumentaba rápidamente.
![]() |
Los veinte y un libros de los yngenios, y máquinas de Iuanelo |
A Lastanosa se le atribuye un importante
manuscrito: Los veinte y un libros de los
yngenios, y máquinas de Iuanelo [...]. Fue una obra incorrectamente
atribuida al ingeniero Juanelo Turriano,
algo que demostró el historiador de la técnica Nicolás García Tapia y que
escribió, en relación con Lastanosa: “....le sitúa entre los científicos y
técnicos de importancia universal del siglo XVI, ya que este códice representa
el mayor exponente de la ingeniería hidráulica del mundo en aquel siglo”. En
esta obra hay una importante relación de asuntos técnicos en relación con el
agua y dibujos de unas 400 máquinas. En ella demuestra unos importantes
conocimientos de geometría, instrumentos
de triangulación, hidráulica. etc.
Desde 1563 Lastanosa estuvo al servicio
de Felipe II como “Machinario Mayor” y “Maestro Mayor de Fortificaciones”: “Habiendo
tenido relación de las letras, suficiencia, habilidad y experiencia que vos
Pedro Juan de Lastanosa tenéis en cosas de fábricas, fortificaciones, máquinas y
otras cosas que podrán ser de importancia a nuestro servicio, nuestra merced y
voluntad es de os recibir, como por la presente os recibimos, por nuestro
criado ordinario…”
Participó
también en la inspección de varias obras de ingeniería: la Acequia Imperial de
Aragón, la que fuera mayor obra hidráulica emprendida en nuestro territorio por
Carlos I, los riegos de Murcia, las fortificaciones de los Alfaques, mediciones
topográficas para realizar una carta geográfica de España etc. Inventó varias
máquinas que patentó, como por ejemplo, un molino de pesas.
Con Arias Montano colaboró en la
ordenación de la biblioteca del Real Monasterio de El Escorial.
Pedro Juan de Lastanosa murió en Madrid en 1576.
No hay comentarios:
Publicar un comentario