Desde los años centrales del siglo XIX en España hay un cierto interés por explotar comercialmente los hidrocarburos. Son explotaciones muy elementales de asfaltos, arenas asfálticas y pizarras bituminosas que en el siglo XX y hasta la Guerra Civil realizan empresas privadas, con pocos medios y sin resultado comercial.
Así,
en las dos primeras décadas del siglo XX, empresas de poco capital perforan
pozos cerca de zonas donde hay sospechas de hidrocarburos en la superficie,
pero sin haber realizado previamente unos estudios geológicos serios. Sin
embargo, desde 1918 el Instituto Geológico de España (IGE) empieza a interesarse
por el petróleo y envía a algunos jóvenes ingenieros de minas al extranjero para
que conozcan las más modernas técnicas de exploración y producción. 
Los conocimientos geológicos son fundamentales en
la extracción del petróleo
En
los años veinte se crean muchas sociedades privadas para investigar y explorar sobre los hidrocarburos. En 1927 son
expropiadas todas las compañías del sector y se crea el monopolio de petróleo,
esto es, la Compañía Arrendataria del Monopolio del Petróleo, S.A. (CAMPSA), una
empresa petrolífera española que aparece con el ministro de Hacienda de la
dictadura primorriverista, José Calvo Sotelo.
Una
vez finalizada la Guerra Civil, España se vio sometida a un aislamiento
internacional y entonces, la necesidad de hidrocarburos por un lado y el inicio
del periodo autárquico por el otro hicieron que, a pesar de la escasez de
capital, se incrementaran las exploraciones en el territorio nacional.
En
la primera década del franquismo las primeras prospecciones fueron hechas por
CAMPSA. Así, se empieza a realizar un conjunto de sondeos, todos en el
anticlinal de Zamanzas en la comarca de las Merindades burgalesas. 
Máquina para extraer petróleo en Sargentes de Lora
En
1960 la Compañía de Investigación y Exploraciones Petrolíferas (CIEPSA), asociada
con otras alemanas, descubre gas natural en Castillo (Álava), en las
proximidades de la capital de la provincia. Esto constituyó el primer
descubrimiento comercial de hidrocarburos en España. Tres años después empezó
la producción y por un gaseoducto de unos 4 km se conectó con la fábrica de
bicicletas BH y con Esmaltes San Ignacio (Álava).
Entre
las provincias de Burgos y Cantabria se conocía, desde finales del siglo XIX, la
existencia de indicios de petróleo y arenas bituminosas (o asfálticas) observables
en la superficie del terreno. Por esto
hubo en esta zona algunas explotaciones rudimentarias durante la Primera Guerra
Mundial y después de la Guerra Civil.
Debido
a los abundantes indicios de petróleo en superficie y a los esperanzadores resultados
de las primeras perforaciones, en 1944 se declaró Reserva Petrolífera a favor
del Estado una zona de casi 3.000 km2 (casi todos en la provincia de
Burgos), y dos años después se otorgaron los derechos de exploración y producción
a la compañía CAMPSA, que realizó algunas perforaciones pero no consiguió unos
resultados que justificaran su continuación. 
Valdeajos
En
los primeros 25 años del franquismo diferentes empresas realizaron más de 170
sondeos con un total de 280 km lineales de perforación. El 5 de mayo de 1964,
en Valdeajos, una pedanía del municipio de Sargentes de Lora, en la provincia
de Burgos, se inicia la perforación del pozo Ayoluengo-1. La realizan CAMPSA y
la compañía norteamericana AMOSPAIN, que estaban estudiando una estructura
anticlinal. Un mes después, desde 1.350
m de profundidad del pozo, fluyeron unos 85 barriles de petróleo al día. Fue el
primer, y único, descubrimiento comercial de petróleo en tierra realizado en
España. Desde que en 1941 se empezó a llevar España un registro de sondeos, el
Ayoluengo-1 fue el número 149.
La
noticia del descubrimiento causó un gran revuelo en la España de la época, de
manera que toda la prensa nacional se ocupó del acontecimiento. Así, el diario El Alcázar, el 8 de junio escribía: “Este páramo puede convertirse
en el Oklahoma español”.
El
7 de junio el diario ABC informaba
del “Descubrimiento de una importante bolsa de petróleo en la provincia de Burgos”
y la portada de ese mismo diario, del martes 9 de junio, es harto
significativa. Ocupando toda ella hay una fotografía de un sonriente alcalde de
Sargentes de Lora con el siguiente titular: “¡Enhorabuena Señor Alcalde!”.
Debajo, hay un comentario muy expresivo:
“Las arrugas del rostro contraídas en una
amplia sonrisa, el alcalde de Sargentes de Lora parece recrearse, previendo
días de auge y prosperidad para el pueblo por él regido, en cuyas cercanías
brotó el pasado sábado un esbelto, impresionante surtidor de ‘oro negro’. Su fe
inquebrantable ya le ha hecho ganador de cuarenta duros que apostó con un
convecino, días antes de realizarse el sensacional hallazgo...”
Por
su parte La Vanguardia Española, el
10 de junio, informaba de que
“Las
autoridades de quienes dependen las Bolsas oficiales de Comercio han estimado
conveniente suspender durante dos días la cotización de las acciones de
C.A.M.P.S.A. a fin de dar tiempo a que los inversores españoles puedan conocer
de una manera suficiente las consecuencias que, para los accionistas de la
expresada compañía, pudiera tener el descubrimiento de petróleo en el sondeo
que se realiza en Valdeajos, en la provincia de Burgos”.
El
Diario de Burgos del martes 11 de
agosto tenía un titular en portada que era el resultado de la entrevista al
director gerente de exploración de CAMPSA, el ingeniero de minas Ruperto Sanz:
“Ya podemos decir que tenemos el primer sondeo Industrialmente productivo de
España”. Sanz y el también ingeniero de minas de la empresa Cristóbal Racero,
fueron condecorados por el Gobierno español en mayo de 1965.
Desde 1964 hubo
una campaña de perforación de pozos que finalizó con el pozo Ayoluengo-32,
perforado en 1967. Ese año fue concedida la explotación, por 50 años, a la asociación
Campsa, Texaco y Calspain, que llegó a producir un máximo de 5.200 barriles de
petróleo al día en el año 1969. En 1990 se perforó el último pozo, el
Ayoluengo-53, y desde el descubrimiento de 1964 hasta su cierre definitivo, en
enero de 2017, se extrajeron 17 millones de barriles de crudo.
A
lo largo de este tiempo la producción por pozo ha sido muy irregular de manera
que ha habido pozos improductivos y otros han llegado a dar hasta 500 barriles
al día. Asimismo, la producción de gas y agua de los diferentes pozos también
fue muy diferente.
A
raíz del 50 aniversario del descubrimiento en Ayoluengo, en 2014 se inauguró en
la población burgalesa de Sargentes de Lora el Museo del Petróleo, único de
esta especie en nuestro país.
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| Museo del petróleo |

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