Soldado del espíritu, el investigador defiende a su patria con el microscopio, la balanza, la retorta o el telescopio (Santiago Ramón y Cajal)

09 febrero, 2014

Manuel Polo y Peyrolón y la polémica darwinista

El 11 de julio de 1846 nacía en la población conquense de Cañete, Manuel Polo y Peyrolón, una personalidad muy interesante que se ocupó de numerosos aspectos de la cultura: publicó muchos escritos, ejerció como político y enseñó en las aulas de dos Institutos de Bachillerato. 
Estudió Derecho y Filosofía y Letras en Valencia y Madrid y durante el curso 1868-1869 ejerció como profesor de Metafísica en la Universidad de la ciudad del Turia. A partir del año siguiente su trabajo estuvo siempre relacionado con la Enseñanza Media (aunque no de manera exclusiva). Así, desde 1870 hasta 1879 ejerció como catedrático de Psicología, Lógica y Ética en el Instituto de Teruel. Desde el año siguiente continuó su labor docente en el de Valencia.


Su tarea en los centros de enseñanza media la complementó con la publicación de obras para los alumnos. 
En 1896 es elegido diputado en el Congreso por Valencia por el Partido Carlista con el gobierno de Cánovas y “promete” el cargo el 17 de julio; en 1907 es elegido senador en la misma ciudad primero con el gobierno de Maura, después con los de Canalejas y Dato.
Se convierte en un importante parlamentario carlista en el Congreso, donde se le pudieron escuchar críticas encendidas al liberalismo, la masonería y varios discursos en los que reclamaba que el gobierno admitiera el uso de las lenguas regionales. Su faceta de político parlamentario se vio completada con los numerosos artículos, libros y opúsculos que escribió.
A partir de 1860 aparecen dos tendencias en la psicología que se hace en España: la de orientación neoescolástica y la krausista, y son respectivamente el asturiano fray Ceferino González (18311-1894) y el castellano Julián Sanz del Río (1814-1869) las figuras más representativas de ambas corrientes. En la primera de ellas hay que encuadrar la orientación psicológica de Manuel Polo Peyrolón.
Los textos de psicología de Polo han sido relacionados con el neotomismo. Su postura ante los nuevos avances que se estaban realizando en relación con la psicología fue anticientífica, en la medida que criticaba a los fisiólogos modernos, de los que decía que desbarraban y que habían incurrido en un “abyecto materialismo” por haberse acercado a la psicología prescindiendo del alma y “fijándose únicamente en los hechos suministrados por la observación y explicándolos por causas y fuerzas meramente físicas”. Y todo esto hay que encuadrarlo en un contexto como el que vivía la psicología al finalizar el siglo XIX.
El catedrático de Cañete vivió en una época en la que el debate del darwinismo se expresaba de una manera muy áspera. Había adversarios del evolucionismo entre los políticos (Cánovas del Castillo), literatos (la Pardo Bazán), miembros de la jerarquía eclesiástica (el obispo de Granada, Bienvenido Monzón Martín y Puente), etc.
Y Manuel Polo y Peyrolón intervino en la polémica, como tantos otros que desconocían claramente o no eran capaces de interpretar correctamente lo que se encontraba en los textos del biólogo británico. En 1878 publica Parentesco entre el hombre y el mono, que más tarde se reedita con el título de Contra Darwin: supuesto parentesco entre el hombre y el mono, (1881). En la primera de las obras citadas podemos leer fragmentos como los siguientes:
“Aunque parezca increíble, también el mundo sabio rinde pleito homenaje a la moda científica. Sólo así se comprende que muevan ruido y logren prosélitos y apologistas aberraciones colosales, cuya mera exposición basta para que el sentido común se subleve, y en cuyo examen encuentra la razón justo motivo para indignarse. (...) Pues bien, es cosa ya averiguada y hasta de los niños sabida (diga lo que quiera el sagrado texto) que ni hubo tal creación, ni nuestros primeros padres fueron padres, ni primeros, ni se llamaban Adán y Eva, ni eran siquiera hombres: Por sencillo y verdadero que parezca lo de que el Criador omnipotente hizo todas las cosas (incluso el hombre) por sí y ante sí, y el virtud de un fiat libérrimo de su omnipotencia creadora, es todavía más sencilla, más racional y, por tanto, más convincente esta teoría. La Naturaleza (escribiré esta palabra con mayúscula para que imponga más) formó primero una piedra; el mineral se transformó después en planta; el vegetal en  mono, y el animal en hombre ¿Se quiere claridad mayor? (...) Mujer, tití, lobo, puerco-espín, mastodonte, dasyuro, perro pachón, gerifalte y asno, venerables y antiquísimos antepasados de Darwin, permitidme que os salude y abrace fraternalmente. Cayeron para siempre las barreras fanáticas que nos separaban: ha sonado la hora de que hagamos vida cariñosa y común, como a miembros de la misma familia corresponde".
Manuel Polo falleció en Valencia en abril de 1918.

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