El día 8 de agosto de 1754 nacía en la localidad burgalesa de
Belorado Hipólito Ruiz López, el que fuera Director y “Primer botánico” de la
expedición que recorrió Chile y Perú durante once años, la que constituyó una de
las empresas científicas más sobresalientes del del siglo XVIII y, más
concretamente, del reinado de Carlos III.
Después
de realizar los estudios de latinidad con un tío suyo sacerdote, a los catorce
años marchó a Madrid para aprender rudimentos de Lógica, Física experimental,
Química y Farmacia. Estudió Botánica en el Jardín de Migas Calientes (el
primitivo Jardín de plantas de Madrid) bajo la dirección de Casimiro Gómez
Ortega (1741-1818) y Antonio Palau Verdera (1734-1793).
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Hipólito Ruiz López |
Estuvo
relacionado con las personalidades más influyentes de la ciencia y de la
política de su tiempo por haberse casado con Remigia Gómez Martín, sobrina del
citado Gómez Ortega, hombre poderoso desde el punto de vista social y económico.
Su
hijo lo veía de esta manera: “...de regular estatura, más que medianamente
grueso, pero de bellas proporciones, su tez algo morena, buena facciones, negro
el cabello y los ojos, y éstos vivos y penetrantes, las cejas bien pobladas, su
fisonomía grave, y en su cara estaba pintada aquella serenidad inseparable de
un hombre de recto proceder. Su porte era sencillo con dignidad, su genio
franco y muy generoso, pero grave y circunspecto; en sus tratos sumamente
formal, veraz y consecuente, fue prudente, laborioso, parco y muy celoso por la
gloria de su nación".
El
viaje científico a Perú y Chile, nacido como consecuencia de la aceptación del
gobierno español de la propuesta francesa de explorar el virreinato de Perú,
fue realizado durante los años 1777 y 1788 y representó un intento magnífico de
aumentar la presencia científica y política de España en la Europa ilustrada. La Expedición a Perú y
Chile, en la que se exploraron también territorios ecuatorianos, la formaron el
científico de Belorado en calidad de “Primer botánico” y director del viaje,
José Antonio Pavón Jiménez (1754-1840), “Segundo botánico”, José Dombey
(1742-1794), médico y botánico francés agregado a la Expedición hasta 1785,
los dibujantes José Casto Brunete Dubua e Isidro Gálvez Gallo y otros
expedicionarios de segunda importancia: Juan José Tafalla, Juan Agustín
Manzanilla, Francisco Pulgar y José Rivera.
Los
científicos estuvieron herborizando en Suramérica, aunque Dombey regresó a
Europa en 1785. La labor de los botánicos era la de recolectar diversos
ejemplares, enviar a la
Península plantas vivas, bulbos, brotes y cepellones que se
multiplicarían en Madrid para que los botánicos los estudiaran con más detalle
a su regreso. Cuando volvieron a España en 1788, trajeron consigo veintinueve
cajones de herbarios y dibujos, así como más de cien plantas vivas para el Real
Jardín Botánico. Por desgracia, su colección principal de cincuenta y tres
cajones con ochocientos dibujos, plantas secas, semillas, resinas, bálsamos y
minerales se perdió cuando el buque que los transportaba naufragó frente a la
costa de Portugal.
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Árbol de la quina o quino |
En
1790, Ruiz obtiene el título de boticario que le habilita para "asentar y
poner su botica pública" en Madrid, donde ejerce hasta de su fallecimiento
En
1792 publica el primer resultado de la Expedición: Quinología, o tratado del árbol de
la quina o cascarilla, obra que tuvo un gran éxito en el mundo científico
como lo prueba el hecho de que, muy pronto, se
tradujo al italiano (1792), al alemán (1794) y al inglés (1800).
No obstante, las mejores aportaciones científicas de Ruiz las
realizó en colaboración con su compañero de expedición Pavón y así, las
iniciales de ambos nombres (R. et P.), que siguen a un gran número de plantas
americanas, son una prueba evidente de su labor pero sólo una pequeña porción
de la impresionante obra de los dos botánicos que, en gran parte, quedó
inédita.
En
1794, aparece un pródromo en el que los botánicos españoles describen los
nuevos géneros descubiertos y en 1798 ve la luz el primer volumen de una
impresionante obra botánica: la Flora Peruviana et
Chilensis; en 1799 y 1802 salen de la imprenta los volúmenes segundo y
tercero. La obra contiene 758
descripciones y 325 láminas, que suponen 558 dibujos de otras tantas especies. La
obra total había de tener 3.000 descripciones y 2.000 láminas y aunque hacia
1804 el cuarto volumen está terminado, los científicos
son conscientes de la imposibilidad de dar a conocer los doce tomos de la obra. Ésta contiene los
nombres científicos y vernáculos de las plantas, sus descripciones, la comarca
geográfica que ocupan y las diferentes aplicaciones de los vegetales, sean de
uso alimenticio, terapéutico, industrial, etc. También en 1798 aparecen el Systema vegetabilium Flora Peruvianæ et
Chilensis, firmado por ambos botánicos, y el De vera fuci natantis fructificacione, escrito sólo por Ruiz, obra
donde trata de los sargazos.

Ruiz
considera la botánica como una ciencia útil en cuanto que se encuentra al
servicio de la Farmacia
y, por tanto, muchos de sus trabajos los realiza en función del interés terapéutico
del vegetal; por ello escribe: “...a quien de poco serviría la estéril
habilidad de distinguir todas las plantas del Universo, ignorando sus
propiedades y usos que pueda hacerse con ellas". De este carácter son muchos trabajos
suyos y sus interesantes Disertaciones sobre la raíz de la Ratanhia, de la Calaguala y de la China y acerca de la yerba
llamada Canchalagua (1796), que
constituyeron su memoria de ingreso como Académico Supernumerario (1794) en la Real Academia Médica Matritense.
El más excelente de los botánicos españoles, Antonio
José Cavanilles (1745-1804), le dedicó el
género botánico Ruizia. Con él tuvo una fuerte polémica científica: la botánica
entendida como disciplina farmacéutica frente a la botánica como disciplina
científica per se, actitud de Cavanilles (y del compañero de
expedición Pavón).
Además de a la Academia citada,
perteneció, entre otras, a la
Academia de Ciencias Naturales de Berlín y a la Academia de Medicina
Práctica de Montpellier.
Falleció en Madrid en 1816,
a consecuencia de una pérdida masiva de sangre por las
fosas nasales.
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Lámina de la Flora Peruviana et Chilensis |
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