¿Se imaginan a un hombre del mundo de las letras citando con precisión y haciendo comentarios de la labor que hacen los hombres de ciencia? La estúpida separación educativa en ciencias y letras —que desde hace años es más mema aún ya que divide las ciencias y las letras en compartimentos más pequeños—, impide que cualquier estudiante del ámbito científico tenga unos mínimos conocimientos de literatura española y hace que uno de letras tenga problemas para diferenciar la retina del cristalino.
Francisco de Fortuna Cascales (c.1559-1642) fue un destacado humanista, tratadista literario, autor de algunas obras históricas, de unas Tablas Poéticas (1617) y de unas conocidas Cartas filológicas (1634) en las que se alternan escritos de erudición (poética, histórica, literaria, etc.) con informaciones de la más diversa índole. En ellas podemos ver que este erudito murciano tiene ideas muy claras y modernas en relación con la ciencia y que, además, es buen conocedor de científicos de su época, detalle interesante porque fue un hombre de referencia en las obras de “letras” de su tiempo.
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Francisco Cascales |
A
este respecto transcribo unos párrafos en los que Cascales nos muestra su
parecer sobre los dichos del vulgo y saca a relucir dos importantes
personalidades de la ciencia del siglo XVI: Pierre Belon (1517-1594) y Charles de L’Écluse (1526-1609). Pierre Belon o Petrus
Bellonius Cenomanus, como se le conoce en los escritos que hace en latín, o
Petro Belonio es un interesante personaje; médico y naturalista escribió, entre
otras, obras tan interesantes como L'Histoire
naturelle des éstranges poissons marins (1551, Historia natural de los peces marinos inusuales) y L'Histoire de la nature des oyseaux
(1555, Historia natural de las aves) en
las que apartó muchos detalles anatómicos de estos animales. Por su parte, Charles de L’Écluse, o Clusius o Clusio fue una gran naturalista que difundió la obra de
los mejores naturalistas españoles de su época: Juan Plaza, Cristóbal de Acosta,
Nicolás Monardes, etc.); entre sus obras es muy interesante el Rariorum aliquot stirpium per Hispanias
observatarum historia (1576) que son un conjunto de observaciones botánicas
hechas por él en la Península.
El humanista español escribe que
“Del camaleón se dice que se sustenta
del aire; y escribe Petro Belonio, que es engaño, y que él estando en el Cairo
vio muchos, los cuales se sustentan de moscas, langostas y gusanillos de las
hierbas, y las cazan con la lengua, que tienen con un nudo les sirve a manera
de ballestilla. De manera que no porque
una cosa haya corrido con tal nombre, por eso se ha de quedar en él para
siempre; tenga algún día su lugar la verdad, y no vivamos en eterno engaño.
En controversia está si estas famosas
piedras de que tratamos tienen virtud medicinal o no; pero yo no me meto en
eso. Sea así que tengan virtud, a lo
menos debe ser muy poca; pues dice Carolo Clusio, médico excelente y grande
indagador de verdades: ‘El precio, dice, de estas piedras es tan subido, o por
su rareza, o por la afición de los hombres, que mayores facultades, y con larga
experiencia comprobadas, tiene la piedra imán, y la piedra que estanca la
sangre de cualquier parte o que salga, y no tiene precio sino vil y bajo.’ Y
más abajo, en este mismo discurso que hace de las piedras, dice que esta piedra
estancasangre se llama alaqueca, [es
la cornalina o ágata roja] y que una libra de ella, aderezada se vende en un
real castellano: ‘Y la virtud de esta piedra sobrepuja las facultades de todas
las piedras preciosas, como quien es bastante a reprimir la sangre de donde
quiera que mane, en un instante.” Y el mismo dice que el diamante, con ser tan
estimado, nullius est in medicina usus; que
no es de ningún provecho en la medicina’”.
[Las dos citas de Clusio que aparecen en los párrafos que
trascribo están escritas en latín y traducidas después. Obviamente, he omitido
el fragmento en latín.] z
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