Soldado del espíritu, el investigador defiende a su patria con el microscopio, la balanza, la retorta o el telescopio (Santiago Ramón y Cajal)

28 mayo, 2013

Los partidarios de la lengua romance en la España científica del siglo XVI


En España se dieron unas circunstancias que promocionaron la lengua romance; entre éstas se puede destacar la utilización del castellano por Carlos I como instrumento imperialista. Así, en 1536, llegó a pronunciar un discurso, ¡en castellano!, ante el papa Pablo III y las diplomacias francesa y veneciana, lo que iba en contra de los protocolos más tradicionales, que exigían el uso del latín.
Al impulso regio a la lengua vernácula hay que sumar una fuerte crítica de muchos intelectuales a la utilización de la latina por ser ésta una lengua que "leen pocos y menos la entienden"; así se quejaba Pedro Simón Abril (ca.1530-ca.1595), divulgador científico y uno de los mejores exponentes de la defensa de la utilización del romance para que los conocimientos se muestren al alcance de todos. En los Apuntamientos de cómo se deben reformar las doctrinas, y la manera de enseñallas (1589) escribió: “Primer error en el enseñar comúnmente las ciencias, es el enseñallas en lenguas extrañas y apartadas del uso común y trato de las gentes, porque en los tiempos antiguos no hubo nación tan bárbara, que tal hiciese, desde que Dios formó el linaje humano, sino que enseñaron los caldeos en caldeo y los hebreos en hebreo, y lo mismo hicieron las demás naciones…” Y no se piense que este cultísimo hombre del Renacimiento desconocía las lenguas clásicas; Abril enseñó latín y griego en diversas poblaciones aragonesas y tradujo del griego la Política y la Ética a Nicómaco de Aristóteles.
Un personaje singular en el mundo de la alquimia es Diego de Santiago (s. XVI): trabajó en San Martín de Trebejo (Cáceres), su pueblo natal, Zamora, El Escorial y Sevilla y escribió la más importante obra sobre este asunto de la España de su siglo: Arte separatoria  y modo de apartar todos los Licores, que se sacan por vía de Destilación: para que las Medicinas obren con mayor virtud y presteza (1598). Ejerció como Destilador real en el monasterio de El Escorial y fue un firme defensor de la utilización del romance.
Entre los médicos, Bernardino Montaña de Monserrate (ca.1480-1558), el primer español que escribió un libro de anatomía humana en una lengua romance, desea que su obra sirva a los demás y se queja amargamente del tiempo que pierden los médicos en discusiones lingüísticas (algo que no era cierto en la mayor parte de los casos, ya que la calidad del latín de nuestros profesionales dejaba mucho que desear) y poco en la ciencia: "He holgado de escribir este libro en romance, porque muchos cirujanos y otros hombres discretos que solo saben latín, se querrán aprovechar de leerlo y también porque hallo que en este tiempo los médicos están tan aficionados al latín, que todo su pensamiento emplean en la lengua y lo que hace al caso que es la doctrina, no tienen más pensamiento dello que si no la leyesen".
El médico Juan Fragoso (ca.1530-1597) defendía la utilización del castellano apelando a la dignidad y se quejaba de la utilización del calificativo vulgar para otra lengua que no fuera la latina (o la griega): "Y si porque a nuestra lengua la llamamos vulgar imaginan algunos que no podemos escribir en ella sino vulgar y bajamente es grandísimo error, que Platón escribió no cosas vulgares en su lengua vulgar".
Mucho más interesante es el caso de Juan Valverde de Hamusco (ca.1525-ca.1588), autor que fue del primer libro original de anatomía escrito en lengua romance. Así, mientras Montaña de Monserrate no hizo más que aplicar los conocimientos científicos adquiridos en las obras clásicas, Valverde compuso su obra desde su propia experiencia con varios objetivos: el de ayudar a los cirujanos y barberos que sabían poco latín; el de sustituir a la muy difundida obra de Vesalio, su famosa Fabrica, que según Valverde estaba escrita sin claridad; para que sus paisanos sepan de esta disciplina, porque hay muy pocos españoles que "entiendan la Anatomía" por ser considerada "cosa fea" (algo que fue denunciado por Vesalio y Harvey cuando estuvieron en España); porque entre los españoles las cosas escritas en romance tienen "poca autoridad" y "porque en latín han escrito tan largamente tantos que no me parecía ser necesario tan nuevo trabajo".

No hay comentarios:

Publicar un comentario